Una de… ¡Richmond Park!

Una de… ¡Richmond Park!

Esta va dedicada a una de las zonas verdes más grandes e impresionantes de Londres: Richmond Park.

En otra entrada haré crónica de Richmond entero, pero en esta ocasión me apetece hacer mención especial a este rincón de Londres que no conocía. Para situarnos un poco aquí va este mapa con la situación de Richmond, porque aunque muchos hayan estado en Londres quizá Richmond no lo sitúen (a unos 13Km del centro del Londres, considerando esto Charing Cross):

En el mapa podemos ver Richmond en la parte baja izquierda, quien haya venido a Londres de turismo quizá lo que más haya visitado sea Central London, la parte superior derecha (Hyde Park, Oxford Street, Picadilly, Trafalgar Square, Notting Hill, la City…)

Si tenemos en cuenta que las zonas de metro en Londres se disponen en anillos concéntricos alrededor de la Zona 1, tenemos las 6 zonas del metro repartidas hasta las afueras de Greater London, Richmond es una de las paradas de final de línea de la District Line (la línea verde), y se sitúa en zona 4:

Una vez que ya nos situamos en Richmond, buscamos Richmond Park, un poco más abajo en el mapa. No el de metro, el otro mapa. En el círculo rojo, ahí, ese.

En mil ocasiones buscando por internet recomendaciones de lugares en Londres, había leído que Richmond Park es un must en toda regla. Lo tengo en mi lista de lugares a visitar sí o sí. Así que cuando nos levantamos y vemos que hace sol (a pesar de las predicciones de lluvia para el fin de semana), nos lo planteamos, vaquero y playeros en ristre, cámara de fotos, y ponemos rumbo a Richmond Park. Fai un cutu que escarabaya el peyeyu y pinga el mocu, que se dice en mi tierra (Asturias). Vamos, que hace un frío que pela. Pero… ¿quién dijo miedo? Si me quedo en casa cada vez que hace frío aquí voy a convertirme en una pieza decorativa de mi salón.

Salimos de casa a eso de las 10:45h, entre unas cosas y otras, y cuando queremos llegar al parque son casi las 12h. Desde que uno sale de la estación de metro/tren de Richmond hasta que llega al parque, pasan 10-15 minutos, se sitúa en una colina de Richmond a la que se llega por la calle principal, dirigiéndose hacia Richmond Hill.

Por el camino que nos lleva hasta allí, atravesando edificios con hoteles, complejos de viviendas nada modestas, y casas típicas inglesas, la calle va aumentando en inclinación y uno tiene la primera gran vista del Támesis desde esta perspectiva (foto izquierda), hasta este momento uno no es consciente de que se va a adentrar en plena naturaleza. Ya en este momento me emociono toda y empiezo a sacar fotos como una descosida.

Llegamos al Royal Star & Gater Home, antiguo hotel y sitio de entretenimiento en los siglos XVIII y XIX, posteriormente reconvertido en residencia para excombatientes de la 1ª Guerra Mundial. Una vez aquí, uno ha llegado a la entrada del parque llamado Cambrian Gate.

Aquí va un mapa para centrarse, Cambrian Gate está justo debajo de la O de Richmond (lo he dejado con su resolución para que podáis hacer zoom. Hacer click en la foto):

Richmond Park es el segundo parque urbano más grande de Europa, con casi 10Km² de extensión, es Reserva Natural y es famoso por sus más de 650 ciervos. Tiene numerosas puertas que dejan paso a peatones, coches y bicicletas, y está amurallado.

En su día (S. XVII) Carlos I trajo su corte a Richmond escapando de la plaga de Londres, convirtiendo Richmond Hill (supongo que una colina sin más por aquel entonces) en un parque para la caza de ciervos. En su interior tiene unos cuantos edificios importantes y un lago central.

Uno entra en el parque y a un lado tiene vistas del estadio de Wembley y al otro vistas de Wimbledon (muy deportivo todo ello). Según vamos adentrándonos en él las vistas se van perdiendo y de pronto nos encontramos en medio de la naturaleza sin signo urbano a la vista. Un paisaje otoñal, extensión de helechos, mil tonalidades de marrones y verdes, alguna seta… Naturaleza total.

Según nos adentramos en el parque, vemos a lo lejos un ciervo. Ese es el típico momento en el que una se emociona toda, como si fuera el último ciervo sobre la faz de la tierra… Mil fotos. Es hembra, no tiene cuernos. Está a lo lejos pero con el zoom de la cámara la veo perfectamente. Hago mil fotos y seguimos por el camino, en esta ocasión decidimos atravesar el parque por su camino diagonal desde la Cambrian Gate, atravesando el lago. A ver hasta donde llegamos, porque hace un frío que pela.

Según nos acercamos al lago, bajando por una cuesta, vemos una tremenda cornamenta que se mueve ligeramente. Se trata de un ciervo macho que está comiendo a su rollo, con gente alrededor haciéndole fotos, sin inmutarse. Por supuesto, le cae un reportaje considerable también.

Una de las cosas que me llama la atención es lo acostumbrados que están a estar entre gente, siendo posible fotografiarlos a un palmo de distancia sin que se inmuten.

Además de ciervos, Richmond Park es un paraíso para todo aquel que le gusten las aves o las plantas. No sé cuantas especies de aves distintas vemos en total, pero unas cuantas. Increíble la variedad que hay (a estas ya no les hago tantas fotos porque para ser sinceros no me hacen tanta gracia, más bien ninguna).

Se puede ver un mapa interactivo de Richmond Park aquí, donde podemos ir viendo la información de cada punto, haciendo rutas y guardando el itinerario para futuras visitas.

 

Hay un período del año en que se abre el coto de caza (Deer Cull) y cierran el parque, durante 6 semanas, en este caso a partir del primero de Noviembre (vamos, hoy). Dato a tener en cuenta para los que quieran ir en estas fechas. 

Además de animalejos y de los paisajes impresionantes, hay otras atracciones como la plantación Isabella, un jardín ornamental lleno de plantas exóticas; Pembroke Lodge, una mansión georgiana desde la que hay unas vistas espectaculares; o King Henry’s Mould, también con unas vistas increíbles. Y un montón de rutas distintas, en total unas 1000 hectáreas para recorrer distintas partes del parque, una verdadera pasada.

Al final del día hemos pasado unas horas en plena naturaleza, hemos visto ciervos en su salsa a un palmo de distancia, así como cantidad de aves distintas, olvidándonos por completo de que seguimos en Londres.

Otro rincón de esta ciudad que añadir a la lista de los necesarios, totalmente recomendable la visita. Volveremos.

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