Una de… ¡Oxford!

Una de… ¡Oxford!

Esta va dedicada al día que pasamos en Oxford, en Septiembre 2012.

Tenemos esta visita pendiente desde hace mucho tiempo, llevamos meses queriendo escaparnos y aprovechando que tenemos visita, decidimos visitar Oxford todos juntos. Yo ya he estado en Oxford un par de veces pero me apetece volver con toda la tribu, va a estar bien. Para situarnos un poco aquí va un mapa (el único medio decente que he encontrado blogueable):

Oxford se encuentra a unos 80km al NW de Londres, el mejor transporte para llegar si uno no tiene coche es el tren. Consejo: recomendado comprobar el horario antes de coger el tren para evitar coger el tren largo, ya que los hay que tardan 58 minutos y los hay que tardan 1’43h.

Nuestro tren a Oxford sale desde Paddington sobre las 10, quedamos en la estación a las 9’15 directamente todos para sacar los billetes.

Salimos de casa con tiempo suficiente para enlazar pero como suele pasar en esta ciudad el transporte tiene retraso y vamos con el tiempo justo (este maravilloso metro de Londres que cuando no está cortado se retrasa). Empieza a cundir el pánico así que acordamos que el resto (que ya están allí) compren los billetes para no tener que esperar más. Llegamos a las 9’50 a lo ninja y corremos como chiflados por el andén para subirnos. Nos subimos e inmediatamente arranca el tren, hemos llegado a tiempo después de todo.

El tren va medio vacío pero 3/4 de los sitios libres tienen el cartelito de “reservado”, así que a pesar de tener que ir todos separados de 2 en 2 encontramos asientos para todos no reservados. No se entiende muy bien por qué reservan tantos asientos, en todo el trayecto no se ocuparon los reservados en ningún momento.
En cuanto llevamos 10 minutos parte de la tropa nos vamos al vagón-cafetería y nos tomamos un café que se prolonga casi hasta la llegada. Cuando quedan poco menos de 10 minutos volvemos al sitio y nos preparamos para bajar. Una vez en Oxford decidimos tomarnos todos otro café, especialmente para los que no se lo han tomado en el tren, y paramos en un hotel con muy buena pinta que se llama “Café Coco”.
Entramos y a un lado de la puerta vemos un cartel de toros, aun así por dentro está decorado muy original, no le falta detalle (como el árbol que hay en el centro del café) con sofás o butacas de mimbre. Un sitio para tomarse tés de frutas naturales, cafés o incluso cocktails. Recomendación total.

Pedimos los cafés y descubrimos que la camarera es española, andaluza, muy maja, y tras entablar conversación nos recomienda qué sitios merecen la pena y hasta dónde podemos comer. Nos habla de la antigua cárcel, parece que está remodelada y que merece la pena visitarla. Tomamos nota.

Oxford se conoce como la “ciudad de las agujas de ensueño” por el conjunto de edificios universitarios, su mayor atracción es la famosa universidad de Oxford (la más antigua del mundo anglofono), del S.XII.

Tiene aproximadamente unos 165000 habitantes (si, a mi este dato me parece fundamental para hacerse una idea del tamaño y la importancia de los sitios, ¡el numero de habitantes es importantisimo!). Actualmente es una ciudad sobre todo industrial, aunque gran parte de su importancia e interés turístico lo debe a su universidad, lógicamente.
En el S.XII hubo un aumento de los colleges cuando en Europa se empezaban a traducir a los filósofos griegos. Actualmente hay unos hay unos 38 colleges en Oxford.

Ponemos rumbo al centro del pueblo por la calle Park End St, y por New Road, en el mapa anterior podemos ver que Oxford no es muy grande y se recorre en poco tiempo.
Al empezar a subir nos encontramos con que es día de puertas abiertas en el pueblo y se pueden ver muchas cosas gratis (mira que bien!), lo primero con lo que topamos es un College bastante histórico, Nuffield College, un colegio mayor que deja visitar la sala-comedor principal y el jardín.
En la puerta hay una señora con una mesa de camping recogiendo firmas de las visitas y repartiendo folletos del día de puertas abiertas, pero al pedirle uno nos dice que tiene pocos y que sólo nos puede dejar un folleto con la condición de que se lo devolvamos a la salida (¿¿qué me estás contando?? ¡Un folleto de puertas abiertas que reparten por todo Oxford!), me parece el detalle cutre de la mañana.
Entramos (es bastante enano) y tras verlo rápido salimos, no nos aporta demasiado salvo que está todo bastante cuidado. Devolvemos el folleto, claramente, aunque como rebeldía no firmamos en la lista, pasando del tema.

Enfrente del college vemos un hotel con forma de castillo, y mucha afluencia de coches. Se trata de la antigua cárcel que nos comentaba la camarera. Una cárcel antigua remodelada en hotel de lujo *****, Hotel Malmaisson, que conserva toda la estructura de cárcel, las habitaciones son las antiguas celdas que mantienen los ventanucos y las puertas de entonces. Merece la pena ver más fotos de este hotel porque no le falta detalle.

La decoración está muy cuidada, quitando el tema de antigua cárcel parece un hotel de ***** totalmente, me parece muy original la escena de Alicia en el Pais de las Maravillas que tienen expuesta en una ventana. Aún así, yo creo que no me quedaría en una antigua celda por mucho que ahora sea de lujo máximo.

La cárcel era antiguamente el castillo de Oxford, damos una vuelta por los alrededores y vemos a lo lejos que se puede subir a la torre, así que 2 de nosotros decidimos subir para contemplar las vistas de Oxford. Llegamos y para subir a la torre hay que comprar el ticket para entrar al Castillo, que cuesta 8’95 libras a pesar de ser jornada de puertas abiertas (FAIL) así que con las mismas vamos a buscar al resto, que están al lado del hotel en el Oxford City Centre County Hall (también visitable hoy).

Conseguimos el folleto de la jornada de puertas abiertas que la señora del college no nos quiso dar (momento triunfante), que más allá de traer mucha información de Oxford lo que nos aporta es el mapa, para tener más de un mapa disponible para todos. Proseguimos por la calle que aún no hemos dejado y vamos adentrándonos en Oxford centro, por el entramado comercial. Es domingo así que hay una cantidad considerable de gente con la misma idea que nosotros.

El ayuntamiento es un edificio bastante cuidado, lo primero que te encuentras es la tienda de souvenirs, con artículos de lo mas variado. En la parte superior todas las salas que se usan hoy del Ayuntamiento y una exposición de maquetas y arquitectura.

Otro dato conocido de Oxford es que aqui estudio Lewis Carrol, escritor de Alicia en el pais de las maravillas, por lo que muchos de los artículos que uno ve por las tiendas o en monumentos esta relacionado con esto.

Parece ser que Carroll cuidaba de las niñas de unos amigos de la familia, una de ellas se llamaba Alice. No esta muy claro pero en teoria Carroll se habria inventado una serie de cuentos cuidando de Alice, que posteriormente ella le pidió que le escribiera. Se convirtió en la novela que conocemos, y un amigo de la familia entusiasmado con el libro consiguió que la publicara. Fue un éxito fulminante, tanto que la reina le pidió que le dedicara su siguiente libro que escribiera. Supuso tal cambio en su vida que Carroll llego a renegar del libro de Alicia, pretendiendo que sus escritos de Matemáticas fueran tomados en serio.
(Biografía muy interesante para el que sea fan de las biografías como yo…)

Volviendo a nuestra visita (que me lío con datos biográficos , al lado del ayuntamiento vemos The Christ Church, uno de los colleges mas grandes que hay en Oxford, con unos jardines impresionantes. Ademas de esto, es muy famoso por haber sido escenario de Harry Potter (reconozco que esto es lo que mas me atrae para visitarlo). Y es cierto, se imagina uno que en cualquier momento van a salir del corredor para entrenar a quidditch o algo. Gran lugar para ambientar Hogwarts.

Una vez visto ponemos rumbo al restaurante The turf que nos recomendo nuestra amiga andaluza en la cafeteria por la mañana. Empezamos a caminar por una calle pasando el puente y creemos que nos hemos perdido, preguntamos y nos indican que atravesando una perpendicular llegaremos al restaurante (ESTUPENDO. Parece que la calle que nos señalan termina en una pared). Efectivamente, no hay que atravesar la pared, empezamos a caminar la calle y a nuestra izquierda aparece The Turf, el restaurante, que estaba escondido. Se trata de un pub antiguo a varios niveles con varias terrazas separadas en distintos rincones, desde luego es muy original. Y esta lleno de gente, lo cual da buena espina.

Atravesamos una terraza llena de rincones con mesas, otra terraza, y llegamos a la ultima. Nos avalanzamos sobre una mesa y juntamos otra, y nos sentamos todos antes de ir a pedir. Menos mal que hemos dado con ello porque estábamos hambrientos. La comida genial y las pintas también. Recomendación TOTAL para quien vaya a Oxford.

Una vez hemos comido ponemos rumbo a la universidad, que aun no la hemos visto. El conjunto de edificios que nos encontramos camino de ella es impresionante.

Oxford tiene su mayor competidora en Cambridge, la otra famosa universidad. Lo que yo no sabía es que tras fuertes disputas entre alumnos y profesores en el S.XIII, algunos académicos se dirigieron a Cambridge para fundar la otra universidad. Desde entonces ambas han sido rivales, aunque actualmente Oxford es mas histórica y Cambridge mas dinámica  y la primera se centra en Literatura y Humanidades mientras que Cambridge se centra más en la parte de Ciencias.

Dentro de los edificios abiertos al publico de la universidad, vemos la sala que habilitaron para exámenes orales, cuando en el S.XIX se instauró el examen oral, con una especie de púlpito y bancos a los lados. También vemos la biblioteca y otra serie de edificios históricos que componen la universidad. Si alguien es apasionado de la arquitectura clásica o de la Historia, recomendado Oxford 100%.

Por el camino vemos un Ben´s Cookies y decidimos entrar. Es parte de un mercado con muchos puestos, aunque la tienda nos decepciona muchísimo. Siendo asiduos de la Bens Cookies de Convent Garden o de Oxford Street, llegamos y la primera sorpresa es que no tengan las cookies de Cranberry con chocolate blanco, como ya he comentado en otras entradas, totalmente insuperables. El hecho es que este Bens Cookies se nota que es franquicia total y no guarda mucho parecido con los otros que conocemos, por no tener no tienen ni las cajas de 7 míticas que tienen las otras. Además de esto, las dependientas no pueden ser más déspotas y desagradables (vaya tías) al contrario que en los otros. Por tanto, recomendación de NO ir a este Bens Cookies y pasarse por cualquiera de los otros que he mencionado en otras entradas. Este ha sido un FAIL total.

Bueno pues a estas alturas del día ya vamos de regreso (nuestras caras lo dicen todo: agotamiento modo ON), así que paramos en el Café Coco de nuevo a tomar algo antes de coger el tren de vuelta a Londres. Nos vuelve a atender nuestra amiga española, un 10 para ella sí señor.

Una vez en la estación, hay como millones de personas apiñadas en el andén. El tren que pasa en 5 minutos es un tren corto de sólo 5 vagones, tras el cual pasa uno de 8 con el mismo destino: Paddington. Parte de la tribu intentamos que la otra parte nos haga caso entre la muchedumbre y que subamos todos directamente en el 2º tren, que habrá más sitio e iremos mejor. Pero la comunicación no es posible y parte se lanzan en plancha al tren como si no hubiera mañana, así que allá vamos. Misteriosamente conseguimos todos asiento, aunque apretados como en un carromato de ganado… yo voy contra la ventana y enfrente mía va una mujer totalmente espanzurrada en el asiento con una maleta a sus pies, con lo cual voy totalmente comprimida todo el camino.

Menos mal que una vez llegamos a Paddington nos vamos a tomar unas pintas por uno de los canales… Parece que no pero todo se ve mucho mejor…

Tras eso nos vamos a cenar a un italiano buenísimo de Gloucester Road, y el día en Oxford termina. Ha sido un día estupendo, hemos visto un montón de cosas y hemos aprovechado al máximo. Volveremos.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.