Una de Bank Holiday largo: ¡Nos vamos a Bristol!

Una de Bank Holiday largo: ¡Nos vamos a Bristol!

Esta va dedicada a la primera parada de nuestro Bank Holiday improvisado: Bristol.

Este año, gracias al Diamond Jubilee y a los 60 años de reinado de Isabelita, tenemos un Día más para el Bank Holiday de Junio, fin de semana largo de 4 días… Asi que ponemos pies en marcha y decidimos ir a Bristol, Bath, Castle Combe y Oxford.

Esos 4 destinos resultan ser demasiados para un bank holiday de 4 días en el que llueve como si no hubiera mañana… El resultado es que nos quedamos con Bristol y Bath por motivos que irán saliendo después. Empecemos por Bristol…

Decidimos que con el poco tiempo que tenemos, iremos en tren a todas partes, durmiendo en Bristol que es más barato (bastante más barato que Bath, ojo al dato). Nos iremos organizando según nos apetezca, sin demasiados planes.

Cogemos un hotel al lado de la estación de tren de Temple Meads. Esto significa que nos vamos al lado del puerto y de la zona de negocios, y que hay que caminar un poco hasta llegar al centro.

Salimos de la estación y damos un rodeo impresionante, ya que por la salida trasera se llega al puente directamente que comunica con el hotel pero no lo sabemos. Nada, nosotros caminamos alrededor…

Cogemos el Ibis Bristol Temple Meads, ya tenemos un master total en hoteles Ibis (modo baratillo ON). Llegamos al hotel sobre las 11’15, por lo que no podemos coger la habitación (fallo), dejamos la maleta y nos vamos a recorrer Bristol.

Vamos a la oficina de turismo mas cercana, está en un centro comercial no muy lejos del hotel. Queremos información de cómo ir a Castle Combe y que nos cuente un poco de la ciudad. Lo 1º, no nos lo sabe responder. Osea, se supone que Castle Combe es el pueblo más bonito de Inglaterra y no nos saben decir cómo llegar, empezamos bien. Mi búsqueda previa en internet sólo me dejó claro que la mejor opción es el taxi desde Bristol, pero que en la oficina de turismo no nos sepan decir nada más, me parece un poco fuerte.

El hombrecillo nos pregunta qué tipo de turismo queremos hacer, si nos interesan los museos y todo eso (el hombre no tiene pinta de gran intelectual) pero que no nos podemos perder el festival en el Castle Park, aún hay entradas si queremos ir. No sabemos qué es el festival, pero queremos conocer la ciudad. ¿Y por el centro, qué podemos ver? Bueno nos enseña toda la ciudad y nos va señalando los sitios donde hay movida. Nos vamos con el mapa en la mano y nada claro, menos mal que venimos en la era de los móviles con internet.

Si tuviera q definir Bristol en pocas palabras en ese momento diría: caos, bohemio, o mala vida… La primera sensación que una tiene en Bristol es la misma q tuve cuando fui a Birmingham pero mucho mayor: cuidades que fueron muy castigadas en la Segunda Guerra Mundial (en Bristol tuvo lugar el 5º mayor bombardeo del Reino Unido, el Bristol Blitz), y han sido reconstruidas sin ningún orden ni concierto después de eso… Por lo que una se encuentra un edificio futurista moderno al lado de un edificio clásico, una auténtica mezcla sin criterio de edificios georgianos, victorianos, medievales y contemporáneos.

Más allá de los datos que da la wikipedia acerca del pasado mercantil de Bristol, de puerto comercial, compraventa de esclavos, destino pirata y bucanero… En su tiempo fue puerto de mar muy importante, hoy en día no se puede negar que es centro cultural y punto de entretenimiento de mucha gente.

Nada más adentrarnos un poco más nos recibe con el dichoso festival tecno en el parque Castle Park, como nos dice el chico de la oficina de Turismo. El parque es cerrado al público (lástima, ya que como su propio nombre indica tiene un castillo medieval dentro) aunque no se nota mucho ya que una música calificable de castigo acústico atruena nuestros oídos hasta bien entrada la noche por toda la ciudad, menos mal que no le hicimos caso a aquel hombre con las entradas.

Música trance de lo más peleona que se oye desde cualquier punto, gente con pinta extraña (por decir algo), disfrazados de cualquier cosa imaginable: leggins de leopardo, trajes enteros elásticos con la bandera del Reino Unido, ropas rotas y pintas de no dormir demasiado… Gente en cada esquina que parece sacada de una discoteca, o un afterhours, ya que son las 12 de la mañana… Esa es nuestra primera imagen de Bristol.

A medida que una va caminando las calles principales, la ciudad va teniendo más encanto: una encuentra mercadillos de artesanía callejeros, de libros antiguos, etc. Nos encontramos con mucho bohemio y artista errante, y músicos en la calle. Antigüedades, gente por todas partes, y muchos sitios para salir de fiesta, clubs y bares por donde pises.

A pesar de que la ciudad ha sido reconstruida sin mucha armonía, llama la atención cómo edificios antiguos muy bien conservados albergan cadenas tipo McDonalds, Burger King, Subway… Arquitectónicamente es una mezcla total de diversos estilos, para cualquier fan de la arquitectura no hay rincón que no tenga algo que ver.

Bajamos por Corn Street hasta Broad Quay, y el aspecto histórico de la ciudad empieza a cambiar, con una serie de fuentes modernas encabezadas por Neptuno, que nos lleva al primer punto del puerto donde se puede coger el ferry: en los soportales de esto vemos de nuevo mercado de artesanía y la oficina de turismo grande, donde ya nos explican mejor los ferrys que podemos coger, pero siguen sin tener ni idea de cómo llegar a Castle Combe. ¿Pero qué agentes de Turismo son estos?

Mirando hacia el puente a lo lejos sobre el canal, vemos de todo: desde un pirata hasta gente disfrazada de leones, gente con sombreros de copa e indumentarias inexplicables, y un espontáneo con un cartel antimonárquico (no olvidemos que es Bank Holiday y estamos todos celebrando en comparsa y armonía que la reina cumple 60 años de reinado).

Tras comer en un pub, subimos a ver la catedral. De camino a la misma nos encontramos con el enorme acuario que hay al lado del puerto, con esta inscripción en la pared que simplemente me encantó.

La catedral de Bristol es impresionante. Construida en 1140 es catedral desde el 1542, con muchas fases para llevarla a cabo. Está muy bien conservada a pesar de ser una de las más antiguas.

Seguimos caminando rodeando la catedral con la intención de llegar a Cabot Tower, ya que parece que hay unas vistas impresionantes de todo Bristol, pero la lluvia nos hace replantearnos subir hasta la colina.

En lugar de eso, bajamos al canal y vamos a ver el ss Great Britain, el gran barco de Brunel, primer transatlántico con casco de hierro y propulsado por una hélice.

Lo tienen expuesto en el canal, así que bajamos a verlo y continuamos todo el paseo del puerto hasta llegar a la Plaza del Millenium, donde se está celebrando la fiesta del Diamond Jubilee, por el 60 aniversario del reinado de Isabel II, como conté en esta entrada: ver entrada.

En la foto vemos la plaza del Millenium con las pantallas por el Jubilee y la gente que celebraba el evento. Si tenemos en cuenta el tiempo de perros, vemos que son realmente muy fans. La fiesta es bastante a la inglesa, con mucho merchandising monárquico y mucho niño jugando empapado en las fuentes y abuelos de merienda, asi que optamos por seguir con el paseo por Queen Square y volver sobre nuestros pasos.

De camino vemos un monumento a todos los marineros de Bristol que han muerto en alta mar, que me parece muy original.

Se trata de un monumento de la asociación de marinos a todos los que perdieron la vida. Un banco como vemos en la foto, con forma ondulada, y cada placa tiene un nombre distinto de alguien que murio en el mar.

La anécdota surrealista de la tarde sucede al querer entrar en el Caffé Nero de Corn Street a tomarnos un café y tras muchos intentos no encontrar la puerta. Damos la vuelta al callejón, la calle paralela, el portal contiguo, nada. Lo más gracioso es que hay gente dentro y a mi me apetece gritarles que si están en un universo paralelo tipo Fringe al que no se puede acceder más que abriendo un vórtice espacio-tiempo. Momento me-siento-imbécil en toda regla. Lo dejamos por imposible.

El tiempo empeora y ya no llueve, directamente jarrea. Tras conseguir ese café en un Costa Café enfrente del Castle Park, comprobamos que a pesar de la lluvia la gente sigue en el festival más en trance que antes. Hay mucha más gente pintoresca, como si hubiera una apocalipsis zombie y hubieran salido todos a la calle, y la música es totalmente atronadora. Llegamos a la conclusión en ese momento que la única salida, dado que además son las 5 de la tarde y todo está ya cerrado, lo mejor es ir al cine mientras mejora el tiempo. Vamos a ver Men in Black 3 en 3D… todo un acierto.

Tras la película salimos del cine y hay 2 opciones: llamar un taxi o una zodiac. Zodiac no vemos ninguna, asi que optamos por un taxi al hotel, donde cenamos con unas pintas de Guiness y llegamos a tiempo de ver el megaconcierto del Diamond Jubilee (también contado en la entrada).

Al día siguiente, desayunamos en el Starbucks al lado del hotel y cogemos el tren para Bath, que está muy cerca. Seguiremos contando las andanzas del viaje en otra entrada para Bath.

En resumen, Bristol tiene su encanto, ciudad de mezcla, arte y entretenimiento. Y absoluto caos arquitectónico. Nos quedaron cosas por ver, como el Suspension Bridge (puente colgante), la excusa perfecta para volver. Volveremos.

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