Una de… Bank Holiday largo (II): ¡Bath!

Una de… Bank Holiday largo (II): ¡Bath!

Esta va dedicada al segundo día de nuestro Bank holiday largo de 4 días, que pasamos en Bath.

Ayer pasamos el día en Bristol (ver entrada) así que hoy nos levantamos temprano y ponemos rumbo al tren. La primera idea como os comentaba era visitar también Castle Combe (según dicen en muchos sitios el pueblo más bonito de Inglaterra) pero nadie nos sabe decir como llegar en la oficina de Turismo (sí, estamos apañados) así que hoy pasamos todo el día en Bath. Castle Combe queda pendiente para hacerlo en coche directamente.

El Bank Holiday largo dura esta vez 4 días por el dichoso Diamond Jubilee de la reina, como comentaba aquí, así que aún nos queda hoy y mañana para descansar.

Desayunamos en el Starbucks y vamos a la estación. El tren para Bath va lleno, desde Bristol se tarda unos 12 minutos más o menos. Tras el diluvio de ayer en Bristol parece que el tiempo nos da una tregua, aunque hace bastante frío.

Según llega uno a Bath no ve nada demasiado impresionante. La arquitectura cercana al tren no es que sea fea pero no me sorprende demasiado, otro pueblo inglés del mismo estilo. Pero según unos vamos acercando al río la cosa va cambiando.

Van apareciendo edificios mucho más elegantes y según uno tuerce a la izquierda hacia la Abadía de Bath cercana llega a la plaza donde está la oficina de Turismo. En esta abadía en su día se coronó un rey de Inglaterra, es bastante impresionante.

Al lado de la abadía está la fachada lateral de las famosas termas romanas.

Antes de venir no me he leído mucho de la historia de Bath, sé que es un punto muy turístico y de interés histórico pero no sé muy bien qué vamos a ver allí. El resultado es encontrarme con un pueblo georgiano, muy cuidado con muchas cosas para ver y un conjunto arquitectónico impresionante. Turístico, eso sí, le han sabido sacar mucho rendimiento al pueblo.

En la oficina de Turismo nos cobran 1 libra por el mapa de la ciudad y hasta que no hemos pagado no nos explican demasiado (MAL). Una vez nos centramos en lo que podemos ver, ya vamos a tiro hecho.

Como se ve en el mapa de la izquierda no hay demasiadas cosas turísticas, se centra sobre todo en los Baños Romanos, la Abadía de Bath (foto superior), y alguna cosilla más como la casa de la famosa escritora Jane Austen. Lo demás consiste en caminarte el pueblo, es impresionante. De hecho es Patrimonio de la Humanidad, ahí es nada.

Vemos la abadía y nos acercamos a las termas romanas, que es lo que realmente nos interesa ver.

La cola de entrada da la vuelta al edificio por completo, entrar en las termas cuesta unas £12,75 con audioguía incluída. Dado que es una de las principales atracciones de Bath decidimos entrar.

Las termas romanas están parcialmente bien conservadas aunque la estructura actual no tiene nada que ver con la original, durante todo el recorrido (unas 2h) te van explicando desde cómo las diseñaron los romanos a partir del agua calentada por energía geotérmica en acuíferos a gran profundidad (se calienta a más de 60 ºC), cómo eran en el comienzo, y cómo evolucionaron con el tiempo tras el asentamiento romano.

Te muestran el caldarium (baño caliente), tepidarium (baño templado) y frigidarium (baño frío). Se construyeron en los años 60-70 durante el reinado de Claudio (que no Carolo) y estuvieron en funcionamiento unos 300 años. Posteriormente se redescubrieron y tras usarse en el S.XII, en el SXIX se construyó todo lo que es hoy la estructura superior para la visita del público.

La visita merece mucho la pena, así que recomendación total si uno va a Bath.

Tras salir de las termas callejeamos un poco y vamos en busca de un sitio para comer. Según uno sale de las termas da a la calle principal, y se adentra en el centro del pueblo, descubriendo las calles y el encanto que tiene Bath, que en mi opinión más que edificios puntuales lo tiene el pueblo en conjunto, por lo bien conservado que está.

Nuestra búsqueda es en principio un poco frustrada ya que parece que medio Bath ha decidido comer a la misma hora (¡¡TENEMOS HAMBRE!!) y los pubs están llenos. Encontramos un pub tradicional pequeño pero con muy buena pinta y nos lanzamos de cabeza a la única mesa que hay libre (compartiéndola con extraños claro).

Una vez pedida sendas pintas de Guinness nos dice el dueño que no tienen máquina para pagar con tarjeta y que sólo admiten dinero en efectivo (¡¡¡¿¿QUE ME ESTÁS CONTANDOOO??!!!) y teniendo en cuenta que en el Reino Unido siempre hemos podido pagar con tarjeta, ninguno llevamos dinero suficiente para pagar ni siquiera las pintas (ESTUPENDO) así que salgo del bar como una exhalación rumbo al primer cajero que encuentre. Afortunadamente hay uno cerca del bar (hay cola por supuesto), saco dinero y vuelvo al bar, dispuesta a pedir la comida o morder directamente la mesa.

Una vez hemos comido descubrimos que hay una Bens Cookies (ver entrada) así que nos lanzamos a por una de cranberry y chocolate blanco. Seguimos la visita.

A continuación subimos las cuestas para llegar a The Circus y Royal Crescent, conjuntos de edificios georgianos del SXVIII pero con distribución romana (circo, foro…)

Al ir subiendo hacia esta zona nos encontramos unas calles llenas de casas de este tipo, totalmente cuidadas y con bastante vida.

Actualmente están habitadas y en conjunto parecen viviendas de lo más acomodadas. Bastante bien conservadas a pesar de los años que han pasado y de lo castigadas que estuvieron en la Segunda Guerra Mundial.

Tras ver el Circus y el Royal Crescent vamos bajando por las calles de Bath, en dirección al río, hacia el puente Pulteney, uno de los 5 puentes habitados que existen en el mundo. Dentro del puente hay una tienda, viviendas, floristeria, cafeterias, etc… Caminamos el puente hacia el otro lado y vemos la parte derecha del pueblo con el mismo estilo arquitectónico e igual de cuidada. Volvemos al puente y bajamos a hacer fotos. Merece la pena el paseo.

Por el camino muchos autobuses turísticos trayendo a la gente en tours, Bath debe ser una parada obligada en los tours organizados. Tras ver el puente, nos tomamos un café en el Starbucks y ponemos rumbo al tren, de vuelta a Bristol.

Una vez en Bristol cenamos en el hotel y hacemos la maleta ya que al día siguiente hay que madrugar para coger el tren de vuelta a casa. Decidimos que pasaremos el día por el centro de Londres.

Ha sido un viaje genial a Bristol y Bath, una visita a 2 sitios muy distintos pero con mucho encanto. Totalmente recomendable.

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