Una de… Bank Holiday en Paris! Parte II

Una de… Bank Holiday en Paris! Parte II

Esta va dedicada a la 2ª parte de nuestra aventura parisina (ver parte I)…

Nos hemos quedado saliendo de la estación tras la aventura con la de turismo. Mapa en mano y maleta en ristre, salimos de Gare Du Nord por la salida lateral que va a dar a Rue Dunkerque. La primera visual de París nos ofrece un día soleado y mucha gente por la calle.

No podemos hacer checkin’ en el hotel hasta las 14h, y son aproximadamente las 12. Por tanto tenemos 2h para comer y llegar a MontParnasse. Para quien no conozca Paris, el mapa que pongo a continuación es muy gráfico y muy útil, situando más o menos los puntos más importantes, tanto turísticos como de otro tipo. Nosotros llegamos a Gare Du Nord (punto 10), y el hotel estaba en Montparnasse (punto 15)… sí, al lado del megarrascacielos que se ve desde todo Paris.

 

 

 

Caminamos hasta llegar al Bulevard du Rochechouart (en el mapa sería la línea sobre el 9) una gran avenida que enlaza con el Bulevard Clichy, que atraviesa Pigalle, la famosa zona donde se sitúa el Moulin Rouge y todo tipo de locales de cabaret y antros de peor pinta. Esta parte de París por la que comienza nuestra andadura está más abandonada que el resto, y lo primero que pisamos y empezamos a pasear, son calles enteras levantadas, sucias, y gente de todo tipo, con pintas dudosas, que dan al barrio un ambiente ligeramente marginal (quizá sea, como se puede ver en la foto, que a las 12 de la mañana el encanto de esa zona es menor…) De hecho, en esta zona se me ocurre una entrada para el blog que llamaría El antiglamour de París. Quizá lo haga.

Llegamos al Moulin Rouge, fotos por doquier, y al lado un monton de locales, ya sean teatros que en su día debieron ser importantes como todo tipo de sex-shops y hasta el museo del erotismo. Nos llama la atención un convento en medio de toda esa jungla. Debe ser por si alguna ve la luz divina en plena jornada laboral.

A esto le sumamos las toneladas de hojas en el suelo tiradas. Dado que aún es Agosto, asumo que no las recogen, quizá por darle a París un aire más bucólico. El resultado para los que no llevamos gafas (o no las usamos aunque debiéramos) es que cada vez que se levanta viento o uno levanta las hojas con los pies, automáticamente se movilizan un montón de objetos minúsculos no identificados que van directos a los ojos. Vamos, muy agradable (NO). Así que voto por unas máquinas de esas que cepillan las calles o por los míticos barrenderos, algo que quite las toneladas de hojas de la ciudad, porque vaya tela…

Llegamos a la estación de Metro y cogemos la línea que nos lleva a Montparnasse. La anécdota surrealista en este momento es pedir un bonometro de 10 viajes, que la chica te entienda perfectamente (nos dijo el precio exacto del bonometro) y nos dé 10 billetes individuales!! ¿Estos franceses no conocen el concepto de bono? Quizá sería que insistí en que lo usaríamos los 2, quien sabe. El caso es que me quedé sin palabras.

El metro de París, bastante más cutre que el de Madrid, hay que decirlo. Llaman la atención las mamparas de seguridad separando el tren y el andén, de forma que cuando el tren para, se abre la propia puerta del tren y la mampara (¿será que se suicidaban muchos parisinos tirándose al metro?). La parada de nuestro hotel es Gaìte o Pernety, asi que nos bajamos en Gaìte.

Montparnasse tiene un aspecto muy diferente a lo que acabamos de ver: es un barrio claramente de negocios, con edificios altos de oficinas, muchos hoteles y centros de convenciones. Llegamos cerca de un centro comercial y comemos algo dado que ya es la 13;10. No olvidemos que el horario francés se parece al inglés (y europeo en general) de comer y cenar mucho antes que en España. Comemos algo en un italiano (por menos de 14€ los 2 con bebida y postre) y nos dirigimos al hotel.

Leí en internet que según los parisinos las mejores vistas de París son desde Montparnasse, porque no se ve Montparnasse. Es un barrio lleno de rascacielos y edificios que contrastan con el resto de la ciudad, mucho más histórica y monumental. Bueno el hecho es que la famosa torre Montparnasse nos sirve de referencia desde cualquier punto de París, así que sí, destacan.

El hotel está situado céntrico, en medio de la Plaza Cataluña (anda que también vaya casualidad…) con una fuente muy grande. Desde la puerta lateral, uno tiene vistas a la Torre Eiffel. Por dentro está muy cuidado, con decoración moderna y un personal muy atento. Una vez dejamos las cosas, emprendemos visita turística, lo que nos dé tiempo lo que queda de sábado. Son aproximadamente las 14’30, por lo que tenemos aún tiempo para ver cosas.

Ponemos rumbo Les Invalides, desde la Plaza Cataluña por el Bulevar Pasteur con el Edificio Pasteur, fundado por Pasteur en 1887 (parece lógico). Una avenida muy grande, de nuevo infectada de hojas. La sensación que tenemos paseando por París a estas horas es la misma que uno tiene en Madrid en pleno mes de Agosto: ¿se han ido de veraneo todos los parisinos? No vemos a casi nadie, calles sin muchos coches, pisos con persianas cerradas… Mejor.

Llegamos a Les Invalides, complejo de edificios que Luis XIV mandó construir en 1670 para los heridos y veteranos de guerra. Aquí están los restos de Napoleón por si alguien es muy fanático (no es nuestro caso). El edificio es impresionante, para mí le sobran dorados (como a muchos otros) pero hay que reconocer que está muy bien.

No hacemos la típica ruta y bordeamos para ver el edificio de la Unesco y la Escuela Militar, en cuyo frontal empiezan los famosos campos de Marte. Muy apropiado el nombre, teniendo en cuenta que son verdaderos campos de tierra, muy ameno cuando se levanta la ventolera que nos acompaña. Al final del paseo marciano, la Torre Eiffel.

Este amasijo de hierro la verdad es que no tiene nada de especial pero hay que reconocer que es ya tan mítica que hay que venir a verla. Tiene 3 niveles visitables, el último sería donde estaba la oficina del Sr. Eiffel en su día.

No subimos porque dado que es sábado por la tarde y las colas son kilométricas. En lugar de eso, nos comemos un crèpe de jamón, queso y huevo a la orilla del Senna.

Seguimos la ruta por el paseo del río y pasamos por el puente de Alexandre III (demasiados dorados de nuevo), y el famoso Puente del Alma. Aqui, fotos por doquier y dejando la Asamblea Nacional a un lado volvemos sobre nuestros pasos de nuevo rodeando Les Invalides, subiendo todo hasta Montparnasse.

Al atardecer París tiene otro encanto, hay que decir que tuvimos muy buen tiempo (demasiado diría yo…) y esto siempre es un añadido para los paseínos por el Senna y demás…

Tras llegar a Montparnasse, la primera noche hacemos acopio en un supermercado y cenamos en el hotel, ya que mañana nos espera otro buen tute turístico…

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